Revista Académica Institucional RAI
Sección Ciencias
Administrativas y Educación
Edición 15
Volumen 9
ISSN: 2953-769X
Julio- Diciembre, 2026
LA CONTABILIDAD COMO
SISTEMA DE FIJACIÓN SEMÁNTICA: UNA PERSPECTIVA FILOLÓGICA SOBRE LA
AUTOMATIZACIÓN Y EDUCACIÓN CONTABLE
Grettel Hernández Valdés, [email protected], [email protected]
Universidad San Marcos, San José, Cost Rica
Código ORCID https://orcid.org/0009-0007-0613-7904
DOI: https://doi.org/10.64183/d3tr9q03
Recibido: 17 de
marzo de 2026
Aceptado: 22 de
mayo de 2026
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Resumen. En este artículo académico se enfoca en un análisis filológico en el
cual se visualiza la contabilidad, no solo como técnica, sino como un sistema
lingüístico especializado, este lenguaje codifica y fija significados sobre una
realidad económica determinada. Desde este punto de vista, se visualiza la
transición del lenguaje natural al lenguaje contable normativo, este último
reduce la ambigüedad semántica como condición necesaria para la automatización.
El análisis profundiza el vínculo entre lenguaje y tecnología, lo cual
evidencia que la inteligencia artificial no comprende el lenguaje contable,
sino que más bien opera sobre estructuras semánticas previamente estabilizadas
por normas. Esta distinción permite
replantear la naturaleza del conocimiento contable y cuestionar las nociones
tradicionales de interpretación y objetividad en la disciplina.
Por otra parte, se exploran las implicaciones
pedagógicas de este enfoque, de tal manera que se propone un cambio en la
formación contable que priorice el pensamiento crítico, la interpretación
normativa y la comprensión del lenguaje como constructor de realidad. Se
concluye entonces que el contador de la nueva era debe asumirse como un
intérprete activo del discurso contable, más que como un ejecutor de
operaciones automatizadas.
Palabras clave. Lenguaje Contable, Semántica, Fijación de
Significados, Automatización, Filología, Educación Contable, Interpretación.
ACCOUNTING AS A SYSTEM OF SEMANTIC FIXATION:
A PHILOLOGICAL PERSPECTIVE ON AUTOMATION AND ACCOUNTING EDUCATION
Grettel Hernández Valdés, [email protected], [email protected]
Keywords. Accounting Language,
Semantics, Automation, Philology, Accounting Education, Interpretation.
TEMA
Este tema analiza la contabilidad como un
sistema de construcción y fijación de significados, donde los conceptos,
registros y reportes contables no solo reflejan información financiera, sino
que también crean y transmiten conocimiento. Desde una perspectiva filológica,
estudia el lenguaje utilizado en la contabilidad y cómo la automatización y las
nuevas tecnologías están transformando los procesos de registro, interpretación
y enseñanza contable, influyendo en la formación de profesionales y en la comunicación
de la información financiera.
1. INTRODUCCIÓN
A través del tiempo, la contabilidad se ha comprendido,
de forma tradicional, como una disciplina técnica que se orienta al registro,
clasificación y presentación de datos financieros. Sin embargo, desde una
lectura filológica permite cuestionar esta concepción reduccionista y situar la
contabilidad en el ámbito del lenguaje, porque lo tiene. En ese sentido, se
propone una postura fundamental: la contabilidad es, ante todo, un sistema de
fijación semántica.
Desde la lingüística estructural de Ferdinand de
Saussure, el lenguaje no es un mero reflejo de la realidad, sino un sistema de
signos, la cual se construye mediante relaciones diferenciales (Saussure, 1945).
Esta idea que se expone, resulta fundamental para comprender que los conceptos
contables; como, por ejemplo: activo, pasivo, ingreso, gasto, no son entidades
naturales, sino construcciones semióticas que se han establecido mediante
normas. La contabilidad no describe la realidad económica, más bien la
configura.
2.
CONTEXTO
El tránsito del lenguaje natural al lenguaje contable
implica que se reduce en forma progresiva la ambigüedad. Mientras que en el
lenguaje cotidiano los significados son contextuales y polisémicos, el contable
normativo busca la univocidad. Este cambio responde a una necesidad operativa:
solo un lenguaje semánticamente estabilizado puede ser procesado por sistemas
automatizados.
3.
DESARROLLO
En este punto anterior, la reflexión se articula con
los planteamientos de Emily M. Bender y Alexander Koller, quienes sostienen que
los sistemas de inteligencia artificial no comprenden el significado, sino que
manipulan formas dentro de estructuras previamente definidas. La contabilidad, una
vez que ha fijado sus significados, se convierte en un lenguaje muy conveniente
para este tipo de procesamiento.
Sin embargo, esta misma condición expuesta abre un
espacio crítico. Si la computadora opera sobre lo fijo, el ser humano —en este
caso, el contador— opera sobre lo interpretable. Así surge una reconfiguración
del rol profesional: de ejecutor técnico a intérprete crítico del lenguaje
normativo.
Entonces, se propone desarrollar esta tesis en
profundidad, de tal manera que se articula una perspectiva filológica que
permita comprender la contabilidad como un sistema lingüístico, con el fin de analizar
su vínculo con la automatización y reflexionar sobre sus implicaciones
pedagógicas. En particular, se abordarán la naturaleza del lenguaje contable,
las condiciones que posibilitan su automatización, los límites de la
inteligencia artificial y la necesidad de formar contadores capaces de
cuestionar y reinterpretar los marcos semánticos que estructuran una realidad
económica determinada.
1.
La
contabilidad como lenguaje especializado
La contabilidad puede entenderse como un lenguaje
especializado que permite identificar, registrar, interpretar y comunicar
información económica y financiera de manera estructurada. A través de
conceptos, normas y símbolos propios, este lenguaje facilita la comprensión de
la realidad organizacional por parte de distintos usuarios.
Naturaleza del lenguaje contable
Desde una perspectiva filológica, el lenguaje contable
se asume como un sistema de signos altamente especializado cuya función no es solo
describir hechos económicos específicos, sino estructurarlos dentro de un marco
de inteligibilidad regulado. Esta característica lo
aproxima a lo que la lingüística denomina lenguajes de especialidad: sistemas
semióticos restringidos que operan bajo reglas propias de formación,
interpretación y validación (Cabré, 1999).
La característica anterior descrita, lo aproxima a lo
que la lingüística denomina lenguajes de especialidad: sistemas semióticos
restringidos que operan bajo reglas propias de formación, interpretación y
validación.
A diferencia del lenguaje natural, en el cual la
ambigüedad es constitutiva y funcional, el lenguaje contable se ubica hacia la
estabilización semántica. En términos saussureanos, esto implica que se reduzca,
en forma deliberada, la arbitrariedad del signo, en favor de una relación mucho
más rígida entre significante y significado. No obstante, esta aparente rigidez
no elimina su carácter convencional; por el contrario, lo intensifica, al
depender de acuerdos normativos explícitos.
De tal manera, se evidencia que conceptos como
“activo” o “gasto” no son formas naturales, sino definiciones construidas
dentro de marcos regulatorios. Esto implica que la contabilidad no refleja una
realidad económica determinada directamente, sino que la traduce a través de un
sistema de codificación lingüística.
Diferencias entre lenguaje natural y lenguaje
técnico-contable
El contraste entre lenguaje natural y lenguaje
contable permite comprender la especificidad de este último. Mientras el
lenguaje natural es abierto, dinámico y contextual, el contable es cerrado y normativo.
En el lenguaje cotidiano, una palabra como “gasto”
puede adquirir múltiples significados, de acuerdo con el contexto pragmático.
Sin embargo, en el lenguaje contable, dicha polisemia se reduce mediante
definiciones normativas precisas. Esta metamorfosis implica un proceso de
desambiguación que convierte el lenguaje en un instrumento técnico.
Este fenómeno descrito puede analizarse desde la
teoría de los actos de habla de Searle: en el lenguaje contable, los enunciados
no solo describen la realidad que analiza, sino que generan efectos dentro de
un sistema formal. Por eso, cuando una transacción se clasifica como gasto, no se
trata simplemente de ponerle nombre; sino de ubicarla en una estructura que
implica reglas y consecuencias específicas.
Reducción de la ambigüedad semántica
La disminución de la ambigüedad es el central en la
fijación de significado. Este proceso no elimina completamente la
interpretación, pero sí la limita a márgenes establecidos. De este modo, la
contabilidad funciona como un sistema que regula el sentido del enunciado y le
da significado.
Esta fijación resulta necesaria para la automatización;
ya que los sistemas computacionales requieren reglas claras y definiciones
estables para operar. En ese sentido, el lenguaje contable se aproxima a la
lógica algorítmica al organizarse de manera predecible y estructurada.
No obstante, esta precisión implica un costo: se
reduce la riqueza interpretativa propia del lenguaje natural. Por ello, la
contabilidad se sitúa en una tensión constante entre la exactitud técnica y la complejidad
de una realidad económica que busca representar.
2.
Automatización y lenguaje contable
La automatización ha transformado significativamente
el lenguaje contable al incorporar sistemas informáticos capaces de registrar,
procesar y analizar grandes volúmenes de información financiera con rapidez y
precisión. Estos avances tecnológicos reducen errores operativos, mejoran la
calidad de los datos y facilitan la generación de reportes en tiempo real. Sin
embargo, la automatización no sustituye la importancia del lenguaje contable,
sino que exige una comprensión más profunda de sus conceptos y terminología
para interpretar adecuadamente la información producida por las herramientas
digitales. De esta manera, la tecnología y el conocimiento contable se
complementan para fortalecer la gestión y la toma de decisiones en las
organizaciones.
Condiciones lingüísticas que permiten la
automatización
La automatización contable no es solo un fenómeno
tecnológico, sino también lingüístico. Es posible porque el lenguaje contable ya
ha sido organizado como un sistema formal, desde sus inicios ha sido así.
De acuerdo con Emily M. Bender y Alexander Koller, los
sistemas de inteligencia artificial operan sobre la forma y no sobre el
significado. Esto significa que la automatización contable no necesita comprender,
sino funcionar con estructuras consistentes. Ese orden lo proporcionan las normas
contables.
En ese sentido, la contabilidad “ya ha realizado el
trabajo de fijar significados”. Esta idea es clave, porque la automatización no
crea el orden, lo utiliza. La máquina no interpreta; simplemente ejecuta.
Desde esta perspectiva, la contabilidad puede
entenderse como un lenguaje preprocesado para la computación. Sus categorías,
definiciones y reglas constituyen una gramática formal que permite la
traducción directa a algoritmos.
Límites de la inteligencia artificial en contabilidad
A pesar de su eficacia operativa, la inteligencia
artificial enfrenta límites fundamentales en el ámbito contable. Estos límites
no son técnicos, sino epistemológicos. Aquí se desmitifica un poco el uso de la
inteligencia artificial como un todo irremediable de usar.
La máquina puede aplicar reglas, pero no
cuestionarlas. No puede evaluar si una clasificación representa adecuadamente una
realidad económica determinada. Esta tarea requiere juicio, interpretación y
contexto, elementos propios del pensamiento humano.
La inteligencia artificial no comprende el lenguaje
contable per se. Esta distinción es clave para evitar una
sobreestimación de sus capacidades. La comprensión implica intencionalidad y
contexto, dimensiones ausentes en el procesamiento algorítmico. Por tanto, la
automatización no elimina la necesidad del contador, sino que redefine su tarea.
Caso: cambio normativo
Un cambio normativo se da por ejemplo en la NIIF 16 "Toda
empresa debe reconocer un derecho de uso del activo (ROU asset)
y un pasivo de arrendamiento, incluidos los arrendamientos operativos"
(NIIF 16, 2019).
A
partir de la premisa anterior, se plantea la pregunta filológica crítica:
¿Cambió la realidad económica?, o, ¿cambió cómo la se la representa?
a.
La realidad económica no
cambió. Una empresa que arrendaba un edificio en 2018 sigue arrendando en 2019.
b.
La representación
contable sí cambió radicalmente. De "gasto" (fuera del balance) a
"activo + pasivo" (dentro del balance).
Esto
es recodificación semántica, porque los significados que estaban fijos durante
40 años (arrendamiento = gasto operativo) se reformulan por completo. La
sustancia económica (derecho de usar un activo) se prioriza sobre la forma
legal (arrendamiento a tercero).
En
cuanto al impacto operativo, una máquina no necesita comprender por qué surgió
este cambio. Una máquina simplemente ejecuta la nueva regla: si (contrato de
arrendamiento + empresa controla el activo) entonces (reconocer activo por
derecho de uso + pasivo de arrendamiento). Pura transformación de símbolos.
Para
interpretar adecuadamente los elementos, comprender los cambios normativos,
capacitar al personal, comunicar las transformaciones a los usuarios de la
información financiera y evaluar sus alcances —por ejemplo, determinar si un
arrendamiento se ajusta a una nueva norma— sigue siendo imprescindible la
intervención del contador. Esta labor exige una comprensión profunda tanto del
cambio normativo como de la lógica que lo sustenta.
3.
Perspectiva
filológica del ejercicio contable
La perspectiva filológica del ejercicio contable
estudia la contabilidad como un sistema de lenguaje y comunicación. Desde este
enfoque, se analizan los términos, conceptos y discursos utilizados para
representar la realidad económica de las organizaciones. La filología permite
comprender cómo el significado de los conceptos contables evoluciona con el
tiempo y cómo estos influyen en la interpretación de la información financiera,
fortaleciendo la precisión, claridad y comprensión de la comunicación contable.
Interpretación y crítica del discurso normativo
Desde la filología, el lenguaje no se concibe como un
sistema neutral, sino como una construcción dinámica que responde a decisiones
sobre qué se dice y cómo se expresa. En el ámbito contable, dichas decisiones
se materializan en las normas.
En consecuencia, el contador no se limita a aplicar
reglas, sino que actúa como intérprete del discurso normativo. Su labor implica
comprender no solo el contenido explícito de las normas, sino también la manera
en que estas configuran una realidad económica específica.
El análisis crítico del discurso, desarrollado por van
Dijk, permite examinar estas construcciones. Desde esta perspectiva, las normas
contables pueden entenderse como textos que reflejan intereses, supuestos y
valores.
Límites de la Inteligencia Artificial en contabilidad
Aunque la inteligencia artificial resulta eficiente en
contextos estructurados y predecibles, presenta limitaciones significativas en
el ámbito contable. Estas no son únicamente de carácter técnico, sino también
epistemológico: la máquina puede aplicar reglas, pero no cuestionarlas.
En particular, la inteligencia artificial no puede
determinar si una clasificación representa fielmente una realidad económica
específica ni comprender las razones que motivan los cambios normativos (como
en la NIIF 16). Tampoco es capaz de resolver tensiones entre el criterio
técnico y la sustancia económica, ni de comunicar decisiones interpretativas de
manera que generen confianza en los usuarios de la información financiera.
Estas tareas requieren juicio, interpretación y
comprensión del contexto, capacidades propias del pensamiento humano. La
inteligencia artificial no comprende el lenguaje contable; opera sobre
estructuras previamente definidas. Esta distinción es fundamental para no
sobreestimar su alcance, ya que la comprensión implica intencionalidad y
contexto, dimensiones ausentes en el procesamiento algorítmico.
Decisiones clasificatorias como actos lingüísticos
Cada clasificación contable constituye un acto
lingüístico: no se limita a ubicar una transacción en una categoría, sino que
le asigna un significado dentro de un sistema normativo.
Este proceso conlleva decisiones interpretativas que
no pueden automatizarse por completo. Incluso en marcos regulatorios estrictos,
persisten zonas de indeterminación.
Es precisamente en esos espacios donde interviene el
juicio profesional. La contabilidad, lejos de ser un sistema cerrado, conserva
ámbitos de interpretación que exigen una sólida competencia crítica.
4.
Perspectiva filológica del ejercicio contable
La perspectiva filológica del ejercicio contable
analiza la contabilidad desde el estudio del lenguaje, los conceptos y los
significados que utiliza para representar la actividad económica. Este enfoque
destaca que los términos contables no son simples expresiones técnicas, sino
herramientas de comunicación que permiten interpretar, organizar y transmitir
información financiera de manera clara y precisa. Asimismo, contribuye a
comprender cómo evolucionan los conceptos contables y cómo influyen en la generación
y comprensión del conocimiento dentro de las organizaciones.
Interpretación y crítica del discurso normativo
Desde la filología, el lenguaje no es neutral: todo
sistema lingüístico implica elecciones sobre qué se dice y cómo se formula. En
contabilidad, estas decisiones se concretan en las normas. En consecuencia, el
contador no es un mero ejecutor de reglas, sino un intérprete del discurso
normativo. Su tarea consiste en comprender no solo el contenido explícito de
las normas, sino también la forma en que estas construyen la realidad
(Fairclough, 1995).
El análisis crítico del discurso, desarrollado por Teun A. van Dijk y otros autores, permite examinar estas
construcciones. Desde esta perspectiva, las normas contables pueden entenderse
como textos que reflejan intereses, supuestos y valores específicos (van Dijk,
1999).
Si se asume que la contabilidad constituye un sistema
lingüístico, su enseñanza debe centrarse en el lenguaje. Esto implica un cambio
de enfoque en la formación contable.
Tradicionalmente, la enseñanza ha privilegiado la
ejecución de procedimientos; sin embargo, la automatización ha trasladado
muchas de estas tareas a sistemas tecnológicos.
En este nuevo contexto, el currículo debe orientarse
hacia el análisis, la interpretación y la crítica del lenguaje contable. Esto
supone comprender cómo las normas producen significado y desarrollar la
capacidad de cuestionarlas desde una perspectiva fundamentada.
Formación del contador como sujeto crítico
El contador del siglo XXI debe ser una persona crítica.
Esto implica desarrollar habilidades interpretativas, reflexivas y analíticas.
No se trata solo de conocer las normas, sino de
comprender su lógica y sus implicaciones, ahí es donde entra la filología. El
contador debe ser capaz de evaluar si una representación contable refleja
adecuadamente la realidad económica específica de estudio.
Por lo tanto, se plantea que la educación debe formar
profesionales capaces de “ver detrás de la fijación de significados”. Esta
expresión resume el núcleo de la propuesta filológica: desnaturalizar el
lenguaje contable.
5.
Diseño
instruccional para formación de contadores críticos
Si
la contabilidad es un sistema lingüístico que fija significados, pero preserva
deliberadamente ambigüedades interpretativas, su enseñanza debe enfocarse en
desarrollar en los estudiantes la capacidad de analizar, cuestionar e
interpretar el lenguaje contable.
Fundamentos pedagógicos
El aprendizaje situado según Lave y Wenger (1991)
ocurre cuando se sitúa en contextos de práctica auténtica. No debe enseñarse
contabilidad con ejercicios abstractos; sino en escenarios reales donde la
clasificación contable es ambigua y requiere decisión.
Por otra parte, el andamiaje cognitivo progresivo
(Wood, Bruner y Ross, 1976), se trata de que el instructor proporciona soporte
temporal que permite al estudiante alcanzar zonas de desarrollo próximo.
Progresa de conceptos simples a complejos, con andamiaje que se retira
gradualmente.
En cuanto al análisis crítico del discurso
(Fairclough, 1995) los estudiantes deben aprender a leer las normas contables
no como verdades objetivas, sino como textos que reflejan decisiones, intereses
y valores.
En el caso de la confrontación deliberada con
polisemia los estudiantes deben experimentar situaciones donde existen
múltiples interpretaciones válidas dentro de un marco normativo. Deben aprender
que las normas deliberadamente preservan ambigüedad donde requieren juicio.
Estrategias de evaluación
La evaluación debe alinearse con competencias
emergentes, No solo exámenes de opción múltiple. Se deben incluir ensayos
analíticos, donde los y las estudiantes expliquen decisiones contables,
fundamenten en norma y sustancia económica.
Los análisis de datos financieros deben realizarse por
medio de una presentación de hallazgos, interpretación y recomendaciones. No
solo cálculos.
También es importante la defensa de decisiones
contables. El o la estudiante defiende oralmente por qué eligió una
clasificación sobre otra, qué supuestos hacía, qué información consideró.
4.
CONCLUSIONES
Desde una perspectiva filológica, la conclusión es
clara: la contabilidad ha sido diseñada como un sistema de fijación de
significados. Las normas contables resuelven la ambigüedad semántica mediante
definiciones formales, univocales, operacionales. Esa
fijación es exactamente lo que habilita la automatización.
La inteligencia artificial no comprende el lenguaje
contable. Lo procesa dentro de espacios semánticos ya fijos y ejecuta reglas
cuyas relaciones han sido predeterminadas por normas. Esta distinción es
fundamental y ha sido el hilo conductor de todo el análisis.
La educación contable debe transformarse radicalmente.
Ya no se trata de entrenar ejecutores de operaciones rutinarias. Se trata de
formar profesionales capaces de: criticar y reinterpretar los marcos normativos
que codifican la realidad económica, analizar datos financieros en contexto,
transformándolos en conocimiento estratégico, resolver ambigüedades
interpretativas que la norma deliberadamente preserva porque requieren juicio
humano, reconocer la ideología implícita en los marcos normativos y cuestionar
si sirven realmente a la diversidad de usuarios de información financiera.
Un rediseño pedagógico basado en principios de diseño
instruccional (aprendizaje situado, andamiaje cognitivo, análisis crítico del
discurso, confrontación deliberada con polisemia) prepara estudiantes para esas
responsabilidades. No memorización de normas, sino pensamiento crítico sobre
cómo las normas codifican decisiones interpretativas.
La contabilidad, en su esencia filológica, permanece
como un sistema semiótico que configura la realidad económica. La
automatización no atenúa esta función; la presupone. Solo porque la semántica
está fija, la máquina puede procesarla. Esta es la paradoja central: el
contador del futuro no compite con la máquina en ejecución operativa. Compite,
y florece, en interpretación y crítica.
5.
CITAS
Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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